Posteado por: conexionx | Agosto 23, 2007

LA VERDADA NOS HARÁ LIBRES III

LA VERDAD NOS HARA LIBRES

Por gill

UN NUEVO DESTINO, JUNTOS. CAPITULO III ESCONDAMONOS Escapémonos, tan lejos de aquí distantes de todo, en la oscuridad donde no hay mas que ver en tus ojos. Escondámonos, de la multitud del absurdo día a día, donde todas esas cosas que perturben no estén mas en nuestras vidas. Para que estemos solos amor y el universo se nos quede en un abrazo donde se esfumen esas dudas y esos miedos que nos quedan del pasado, Para que estemos solos amor en un día sin fin, sin preocuparnos mas, del que podrán decir donde durmamos abrazados, y si entonces nos sorprende el amanecer saber que estas ahí, que estamos solos, escapémonos… escondámonos. Estéfano/ J. C. Reyes

EN ALGUN LUGAR DE CANADA 07:00 p.m. Las flores del campo cercano adornan el cuadro perfecto de la ciudad. El pueblo, un lugar tranquilo, parece haberse detenido en el tiempo. La tranquilidad y naturaleza del lugar hacen que el paisaje luzca hermoso. Dos personas se encuentran frente a una casa de aspecto hogareño. El atardecer comienza a hacerse presente y ambos miran el sol ocultándose al atardecer. El hombre, de atractivo rostro vestido de jeans y una camiseta a cuadros sobre una playera gris, mira tras la bella mujer que luce también jeans con una camisa roja que hace resaltar la blancura de su piel. Su rojizo cabello luce largo y lacio atado con un listón. Al parecer, los dos se comunicaban con la mirada, ya que no mencionaron nada, solo se miraron fijamente. Ambos tomados de la mano, comenzaron a entrar a la casa. Casi dos años habían pasado desde que los dos agentes habían llegado ahí tras haber recorrido una gran distancia, después de cruzar la frontera, a veces en auto, y otras a pie. Sin rumbo, y tratando de llegar lo mas lejos posible, dejaron que sus instintos los guiaran, y finalmente, después de muchos días de andar sin rumbo, llegaron al pequeño pueblo en el que al parecer, habían logrado encontrar la paz y el anonimato que tanto estaban buscando. La pequeña ciudad representaba la actual vida de Mulder y Scully. Para los pobladores, ellos no eran mas que un matrimonio que venían al parecer de una ciudad mas grande, y habían llegado ahí para alejarse del ruido y la vida acelerada de esta. Una parte del plan de esconderse ahí, fue pasar como un matrimonio común y corriente. Y aunque en realidad no estaban casados, la manera en que vivían su relación no hacía ninguna diferencia con el hecho de no estarlo en realidad. La pareja se hizo llamar “los Dales”, en honor a la persona que indirectamente había hecho que ellos se conocieran. Arthur Dales, el iniciador de los “Expedientes x”. El día había comenzado como casi todos en el ultimo año. Después de desayunar, la mujer de la casa se había despedido de su marido para dirigirse a la pequeña clínica del lugar. Katherine Dales era la doctora del pueblo. Debido a esto era muy apreciada por la comunidad. El hombre, William Dales era una persona respetada también, que se dedicaba por las mañanas a impartir clases en la escuela del pueblo. Nadie sospechaba que esta pareja, tras una vida tan común, había sido durante más de nueve años, agentes federales. **** La noche había caído sobre el pintoresco pueblo. Mulder se encontraba ya en la cama. Como muchas veces, Scully le había llamado para avisarle que tendría una emergencia en la clínica, y llegaría tarde. La puerta se abrió y la mujer entro con el rostro cansado. Había sido un pesado día en la clínica, debido a que ella era la única doctora con la que contaba el pueblo. Dejando su abrigo, su bolsa y sus llaves sobre la mesita de la entrada, se dirigió hacia la cocina. Al prender la luz, no pudo menos que sonreír. Sobre la mesa, se encontraba varios alimentos, y sobre ellos una pequeña nota que ordenaba: “¡CENA!”. La pelirroja tomo el papel y lo miro por unos instantes. Nuevamente la sonrisa apareció en su rostro. Después de cenar algo ligero de lo que le había preparado Mulder, subió hacia su habitación. Esta se encontraba ya en penumbras. Trato de entrar sin hacer ruido para no despertar al hombre, y se dirigió sigilosamente al baño a darse una ducha. Poco después, ya ataviada con camisón, se dirigió a la cama. Al acostarse, sintió las fuertes manos del ex-agente que la rodeaban. – Día pesado, ¿eh? – le dijo Mulder mientras la besaba tiernamente en la mejilla – Algo, como siempre… – respondió suavemente la mujer – pensé que estarías ya dormido – Quise esperarte, te extrañe… – le susurro al oído – Yo también, mucho… – le contesto quedamente la mujer Se fundieron en un apasionado y largo beso. – ¿Estas muy cansada? – le dijo coquetamente mientras se colocaba sobre ella – Para ti, nunca…¿y como te fue hoy? – le pregunto la mujer – Bien, ya sabes… – le contesto Mulder mientras la miraba detenidamente – Es increíble… – ¿Que es increíble? –pregunto al mujer mientras también lo miraba fijamente – Lo que haces en mi… como me enloqueces, siempre… – Que yo recuerde, no fue siempre…- le aclaro Scully – ¿A que se refiere, señora de Tenebroso? – Si mal no recuerdo, cuando nos conocimos no pensabas lo mismo – contesto la mujer – Vamos Dana, ya lo hemos platicado antes, siempre me has enloquecido, y si mal no recuerdo, yo también a ti… – le dijo mientras le guiñaba un ojo – ¡Ja! – rió Scully – siempre tan modesto… No pudo terminar porque se perdieron unos instantes en un prolongado beso. Cuando por fin se separaron, Scully le dijo – Hoy estuve a punto de equivocarme Fox, cuando un paciente me pregunto el nombre de mi “esposo”, adivina que iba a responder – No te preocupes Dana, es normal, yo he estado a punto de estropear todo lo que hemos logrado en solo un momento… – Es que es tan difícil todo esto, no termino de acostumbrarme… Mulder ya no la dejo terminar dándole un apasionado beso, y así, ella olvido todas las preocupaciones en el cálido cuerpo del hombre que amaba. **** El día sábado amaneció con un cálido sol. Después de desayunar, cada integrante de la familia Dales se ocupo en actividades cotidianas. Mulder se encontraba en la entrada, en el jardín de la casa. El hombre, vestido con jeans con su acostumbrada playera gris bajo una camisa de cuadros, se dedicaba a arreglar el jardín. El sol estaba haciendo mella en el hombre, que sudaba copiosamente, dejo un momento la pala con la que estaba trabajando y que sostenía con sus fuertes brazos, cuando miro una mano femenina que le ofrecía un pañuelo. Mulder miro a la invitada, y le sonrió con fastidio. Frente a el se encontraba Sharon Stanton. Una joven y rubia mujer, alta y esbelta, con facciones bonitas. – Gracias, no te molestes – le dijo el hombre mientras volvía a tomar la pala – No es molestia – le respondió coquetamente la mujer El ex agente le dio la espalda ignorando su pañuelo . Había algo en ella, y en su hermano Hal Stanton, que vivían juntos, que no le terminaba de agradar. Nuevamente la mujer dijo – Vaya, ¡si que eres fuerte! – dijo mientras se acercaba a el y tocaba sus hombros – Gracias – le respondió secamente el hombre mientras se separaba inmediatamente de ella – ¿se te ofrecía algo Sharon? – Oh, si… – respondió la mujer – quería ver si tenias algo de Café que me regales, mi hermano Hal muere por una taza con café, y no he hecho mis compras, ¿puedes creerlo? – Dentro esta Katherine, puedes preguntarle a ella – le contestó sin mirarla, mientras nuevamente se dedicaba a sacar la tierra del jardín. Sharon se quedo un raro mirando al hombre. Su cara había cambiado de una completa dulzura al enojo. Dio vuelta y se dirigió a la casa – “algún día William, ya verás” – pensó. Esto ultimo hizo que sonriera maliciosamente. Llego a la puerta que se encontraba abierta y llamo a Scully – ¿Kathy?… estas aquí? Al no recibir respuesta, se introdujo a la casa. Comenzó a husmear con curiosidad cada rincón de esta. A pesar de ser vecinos, eran muy pocas las oportunidades que tenia de entrar a la casa del hombre que se había convertido en su obsesión. Se dirigió a la sala y con desprecio, miro las fotografías que se encontraban sobre la chimenea. En una de ellas, aparecía el par de agentes abrazados, que se habían tomado recién llegados ahí. Otro par de personas desconocidas que ellos habían hecho pasar como sus parientes. La ultima fotografía llamo poderosamente la atención de la rubia. La tomo en sus manos. En esta, aparecía un bebe sonriente en su cuna – ¿Quien será? – se pregunto En ese momento Scully, que venia del piso de arriba, entro a la sala. Se sorprendió al mirar a la rubia mujer con la fotografía en sus manos – Sharon… – trato de disimular – ¿A que debo tu visita? – Hola Kathy, yo…- titubeo mientras dejaba el portarretratos – yo venia a ver si me regalabas un poco de café… – Claro Ambas se dirigieron a la cocina – ¿Puedo preguntarte algo? – dijo disimuladamente Sharon – Por supuesto – respondió nerviosamente Scully – Quien es el bebe de la foto, ¿algún sobrino? – No… – le dijo mientras esquivo la pregunta – crees que con esto sea suficiente? – Si, gracias… entonces ¿es hijo de alguna amiga? – insistió la rubia – El… él es… mi hijo – contesto finalmente Scully y se arrepintió inmediatamente de haberlo hecho – ¿Tu hijo? Y donde esta?, ¿acaso estabas casada antes? ¡Se lo llevo tu primer marido! – dedujo la rubia – Es hijo de William y mío – dijo seriamente Scully – ¡Oh, perdón! Es que como nunca he visto un bebe aquí, yo… – Nosotros… lo perdimos – respondió triste la pelirroja – ¡Cuanto lo siento! Disculpa, no quise ser entrometida… – dijo hipócritamente Sharon – No te preocupes, solo te voy a pedir… que seas discreta con esto – le comento quedamente Scully – Por supuesto, – respondió la rubia mientras se dirigía a la entrada – bueno, ya me voy… mi hermano Hal debe estar impaciente con su café, muchas gracias… Scully solo asintió la cabeza. Cuando Sharon salió, miro a Mulder – Adiós William… El hombre sin voltear a mirarla solo le hizo una seña de despedida con la mano. Al mirar que se alejaba, dejo su trabajo en el jardín y se dirigió a su casa. Dentro, Scully estaba en la cocina sentada, con cara de preocupación – ¿Dana? – Sharon vio el retrato de William – le respondió preocupada – Lo vio… – dijo Mulder sorprendido – Estaba en nuestro cuarto… – En la mañana lo baje y lo puse sobre la chimenea, quise verlo en donde debería estar… lo siento – No te preocupes Dana, es Sharon, no creo que esto origine mayor problema – la consoló Mulder mientras se acercaba mas a ella – Ojalá Fox, ojalá… Sharon se dirigía a la acera de enfrente para llegar a su casa que se encontraba a una calle de ahí. Se topo con Rossy, una mujer de cabellos castaños de apariencia amable, que viva cerca. – Hola Rossy – le dijo Sharon – Hola Sharon, vienes de coquetear, ¡perdón!, ¿de socializar con William Dales? – Vamos Rossy, no tengo tiempo para esto, ¡no digas tonterías! – Te conozco muy bien, querida Sharon… y te volvió a rechazar ¿eh?, te lo he dicho mil veces, tus tácticas no te funcionaran con el, el es diferente al resto de los hombres con los que has tratado… y se nota que esta completamente enamorado de su mujer…-aseguro la castaña – Para tu información fui con Katherine, no con William, por cierto, ¿sabias que tuvieron un hijo? – le comento mordazmente la rubia – ¡Un hijo! No lo sabia! – exclamo sorprendida Rossy – Pues ya ves… para mi ese par guarda mas de un secreto, siempre han sido tan misteriosos… – Ya basta Sharon, – la interrumpió la otra mujer – ellos son un matrimonio normal, yo voy a verlos precisamente para invitarlos al cumpleaños de mi hija menor, que cumple seis años – Pues ahí nos veremos otra vez – dijo la rubia mientras ambas miraban la casa de los Dales. **** La fiesta estaba invadida de vivaces chiquillos que corrían de un lado a otro. Mulder y Scully se quedaron parados en la entrada y se miraron. El hombre que al parecer se rehuía a entrar, pregunto – ¿Estas segura que quieres entrar? – Si Fox, debemos socializar con los vecinos, ¿recuerdas? – Si no hay otro remedio… – dijo Mulder fastidiado Rossy, que estaba dentro de la casa, los miro por la ventana. Se dirigió a ellos – ¡Que bueno que vinieron!, pasen – Gracias – le contesto Scully mientras Mulder le sonreía fingidamente – ¿Me ayudas Kathy? – le dijo Rossy – Por supuesto – le contesto la pelirroja mientras miraba a Mulder y se acercaba a su oído – trata de socializar ¿si? – ¡No me dejes! – le susurro el hombre como contestación Scully solo le sonrió, pues Rossy ya la había tomado del hombro para dirigirla a otra parte de la casa. – “esta es la parte difícil de una vida normal” – pensó Mulder mientras la veía alejarse divertida. El hombre miraba a toda la gente y el bullicio debido a la fiesta. De repente, sintió la presencia de Sharon – ¿Porque tan solito? – pregunto sonriendo – Hola Sharon, ¿como estas? yo ya me iba para afuera– dijo tratando de evadirla – Te acompaño… – No gracias, estoy muy a gusto solo – dijo recalcando esto ultimo y alejándose de ella dejándola con un gesto de disgusto – Siempre tan malo conmigo… – pensó la rubia – pero algún día vas a venir a rogarme que este contigo… Finalmente, después de un rato, Mulder se había integrado a la platica de un grupo de esposos que charlaban de fútbol. Scully, por su parte, se encontraba en la cocina de la casa ayudando a servir la comida. Ahí se le acerco Hal , hombre apuesto, rubio como su hermana Sharon. – Hola Katherine, ¿como estas? – saludo el hombre – Hola Hal, pues mira, ayudando un poco a Rossy – le contesto la mujer – Ya veo – dijo mientras se acercaba mas a ella – y tu marido, ¿no vino contigo? Scully sintió la cercana presencia del hombre y se hizo un paso para atrás – Claro, esta afuera – dijo secamente la ex-agente – ¡Y como es que te deja sola!, debe ser muy celoso ¿no? – dijo coquetamente el rubio – ¡digo! Si yo fuera esposo de una mujer tan bella como tu, no te dejaría ni un momento sola… – Vamos Hal, no bromees, si me disculpas, creo que Rossy me llama – y diciendo esto ultimo se retiro dejando al hombre. – ¡Que tipo! – pensaba Scully mientras caminaba – igualito a su hermana…. Sus pensamientos fueron interrumpidos por Rossy, que la llamo desde un lugar de la sala, quien se encontraba con un grupo de jóvenes madres. Una de ellas tenia una bebe en sus brazos. La pelirroja se unió al grupo – ¿Me permites cargarla? – preguntó Scully – Por supuesto – le respondió la mujer La pelirroja tomo a la bebe en sus brazos y no pudo menos que sonreír. La nena le respondió de igual manera, regalándole una sonrisa. La alegría inicial se fue convirtiendo en tristeza. Sin poder evitarlo, una lagrima rodó en su mejilla. Todas las mujeres interpretaron esto con otro sentido – Katherine, ¡que dulce! – dijo la mama de la bebe – Ya deben tener hijos, ¡mira que linda te ves de mama! – dijo otra Rossy, que sabia por Sharon que había tenido ya un hijo, al suponer el dolor que le debía provocar a la mujer, intervino – Vamos chicas, ya es casi hora de partir el pastel, ¿vamos? Todas asintieron felices. En ese momento, Mulder, que se encontraba aun charlando con los hombres, a unos pasos de donde estaban las mujeres, volteo hacia donde estaban estas, y lo que miro le ocasiono un agudo dolor en el corazón. No era mas que un cruel recordatorio de su vida pasada. Se acerco a las mujeres – Me permiten que me robe a mi mujer – les dijo – Por supuesto – dijo Rossy- adelante, ya vamos a partir el pastel. Scully regreso a la bebe a su madre. La pareja se quedo sola mientras todos se dirigían a la parte donde estaba el pastel – ¿Estas bien? – le pregunto Mulder – Si Fox… estoy bien, solo que como siempre, recordé… es normal – trato de tranquilizarlo la mujer – Al verte con esa bebe, fue la visión de un sueño… – le dijo Mulder El silencio invadió el momento – ¿Y como te la has pasado? – pregunto Scully tratando de pasar ya el triste momento – Ya te imaginaras… – ¡Ja ja! – rió la mujer – por supuesto que me lo imagino… – Claro, diviértete con mi sufrimiento Dana, para ti esto es muy fácil, pero yo soy el tenebroso antisocial Fox Mulder, ¿recuerdas? – Nunca lo olvido – le dijo mientras se abrazaba a el. Pudo observar que Sharon los miraba seriamente – Parece que hay alguien celoso aquí – dijo Scully sonriendo – ¿Que? – pregunto Mulder – Nada, ¿vamos afuera? – le contesto la mujer – Vamos entonces – le respondió el hombre sonriendo también **** RESIDENCIA DALES 10:30 p.m. Por la noche, después de la fiesta, Scully se encontraba sentada frente a su espejo. Ya se había puesto su camisón color rosa, y se encontraba peinándose su largo cabello rojizo. Recostado en la cama, Mulder la miraba fijamente. – Fue una linda fiesta, ¿no crees? – comento la mujer Mulder no contesto, solo seguía mirándola – ¿Que tanto me ves? – le pregunto Scully – Me encanta tu cabello largo – hablo por fin el hombre – no se porque lo usaste corto tantos años – Era agente federal, por si no lo recuerdas – le contesto mientras lo miraba por el espejo -, y no podía andar por ahí con el cabello estorbando – Aunque también se te veía bien corto – se corrigió – te veías muy sexy… Scully solo sonrió. Cuando Mulder quería, podía ser adorable. – A veces creo que esto es un sueño – le dijo ya serio el hombre – y que algún día voy a despertar… – ¿Un sueño? – le pregunto Scully mientras lo volteaba a ver desde donde estaba – Si… un bello sueño, y que de repente…¡plum! – dijo mientras imitaba con sus manos el movimiento de un mago – voy a despertar solo, dormido sobre mi sofá… La mujer se acerco entonces a la cama y se sentó frente a el – ¿Y que te provoca ese temor? – Nada en especial, en realidad – dijo Mulder seriamente – solo que… es muy fácil adaptarte a una vida así, como la que llevamos aquí, pero en el fondo, se que esto no es real… – Esto es real – le dijo Scully – tu y yo somos reales… – Lo se… pero… se que algún día esto acabara y volveremos a la vida real… – Pero también la vida real es buena Fox,- trato de animarlo la mujer – en realidad, es la nuestra… Mulder guardo silencio mientras la miraba tiernamente – Es que… no puedo evitar pensar que tal vez… ya no desee mi vida normal… – le confeso Mulder he hizo un pausa – y antes, esa vida era lo único que yo quería… La mujer entonces callo un momento y lo miro – ¿Te confieso algo?- le susurro la mujer – yo también tengo ese temor… por primera vez en mi vida solo pienso en el presente y trato de no pensar en el futuro… – Algún día tendremos que regresar, eso es inevitable… – expreso Mulder – y el futuro… no voy a dejarlo así – Lo se, te conozco muy bien… – No sin luchar Dana, no voy a dejar que un oscuro ser o unos maquiavélicos personajes hayan decidido cuando acabar con la vida… y no lo haré por mi, si no por la vida de los dos seres que mas amo…- le dijo el hombre mientras la miraba y acariciaba su mejilla Scully sintió entonces muchas ganas de llorar. El saber que no solo ella recordaba diariamente a William la llenaba de un enorme amor hacia el hombre que tenia enfrente. Entonces se acerco mas a el. Los brazos del hombre la rodearon. – Gracias, gracias por estar aquí, conmigo – susurro Scully – Gracias ¿Por…? – le pregunto el hombre – Durante tanto tiempo pensé que tenerte a mi lado era un sueño imposible, los últimos años que trabajamos en el FBI fue un constante sufrir por tus ausencias…- le contesto la mujer – Lo se… y jamás podré enmendar ese tiempo Dana… jamás podré enmendar tu sufrimiento, jamás… cada vez que despierto y te miro dormida a mi lado, siempre me pregunto que hice para merecerte Dana, yo no te merezco… – le confeso Mulder – No me digas eso Fox,- le contesto la pelirroja mientras acariciaba sus manos – creo que el destino fue el que decidió por nosotros, el conocernos, nueve años de sufrimientos, angustias, pero también de cariño, que inicio como compañerismo, se hizo amistad y termino siendo amor … Mulder sonrió mientras la miraba recostada en su pecho – A veces creo que esto es como un premio, un premio a años de sufrimiento, de inestabilidad emocional, familiar….estar aquí, contigo… – Para mi es mas que un premio – dijo la mujer mientras se acomodaba en los brazos de Mulder – solo hay algo que me falta para ser realmente feliz… – Lo se, a mi también… – le contesto Mulder Y no dijeron nada mas sobre el tema, Para los dos, hablar de William seguía siendo muy doloroso. Habían aprendido a consolarse silenciosamente. Se quedaron un rato así, abrazados, sin decir nada. Finalmente, Scully hablo – Bueno, ya hay que dormir, porque después de esta fiesta estamos muy cansados, en donde te comportaste tan mal, por cierto… – ¿Mal? – la interrumpió el hombre- ¡pero si lo único que hice fue tratar de aparentar que me divertía, trate de ser sociable!, como tu me lo ordenaste, creo que esto de no ser “tenebroso” nunca lo voy a dominar… – Yo no me refiero a eso… me refiero a Sharon – ¡Sharon! – exclamo sorprendido – ¡que tiene que ver “Sharon”? – Pues no te quitaba la vista de encima – Ni a ti Hal… – replico Mulder – Bueno, que buen gusto tienen esos hermanos – bromeo Scully Mulder entonces la beso. Scully correspondió gustosa el beso. Y se perdieron ahí, uno en brazos del otro, dando suelta al deseo, como si fuera la ultima noche que pasarían juntos. Era como si quisieran recuperar el tiempo perdido, y la pasión que durante tanto años, estuvo reprimida. * Continuará…. Notas de la autora: Post episode “The thuth”. A los que se tomen la molestia de leerlo, a todo el que estuvo, y aquel que a pesar del tiempo sigue aquí, un beso x. Cualquier comentario : gill_xc@yahoo.com.mx


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