Una nota sobre la serie “Fringe” que se transmite por cable en el canal Warner a partir de esta semana…
¿Qué podía hacer J. J. Abrams después de Lost? Los estudios lo pusieron a cargo del regreso al cine de una de las series con más fanáticos de la historia del entretenimiento: Viaje a las Estrellas. Pero antes decidió aventurarse nuevamente a la televisión, para ver si podía inventar una heredera digna de Los Expedientes X: Fringe, una serie sobre la paranoia, las corporaciones y la posibilidad de iluminar algo de la verdad que esconden con tanta fruición.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
“Si somos como Los Expedientes X, yo vendría a ser Scully”, bromeó Joshua Jackson, que interpreta al joven Peter Bishop, algo más que el vínculo de la agente Dunham con su padre. Conocido por su protagónico en la serie Dawson’s Creek, Jackson estuvo 5 años sin hacer televisión hasta que aceptó está convocatoria de Abrams. Además de explotar su compleja relación con su padre, los guionistas de Fringe tienen en el personaje de Peter un contacto con el bajo fondo. Pero sin dudas que es con su padre Walter con el que más se divierten: como recién ha escapado de un psiquiátrico, se permiten hacerle decir cualquier cosa. Y su personaje es también la llave al curioso humor que mantiene a una serie como Fringe funcionando. Porque la seguridad nacional puede estar siempre en riesgo, pero ante semejante profusión de sucesos paranormales y experimentos ridículos, siempre es bueno que haya un personaje capaz de decir en voz alta: “¡Qué bueno, vamos a hacer LSD!”. El casting siempre ha sido una de las claves del éxito de los productos de Abrams, y en Fringe no ha fallado con la elección de su protagonista: la desconocida actriz australiana Ana Torv encarna a Olivia Dunham, un descubrimiento que el propio Abrams ha comparado con el de la canadiense Evangeline Lilly para Lost. Pero el detalle clave en Fringe es, sin embargo, la vuelta de tuerca que sus guionistas les han dado a los malvados de turno con respecto a Los Expedientes X. Si en el mundo de Mulder y Scully era el gobierno el que ocultaba algo, ahora son los verdaderos dueños del mundo los que se ocultan detrás del misterio central de la serie: las corporaciones internacionales. “Cuando uno lee las noticias, siempre tiene la impresión de que hay algo que se está perdiendo. De eso hablamos en Fringe”, ha dicho Orci, uno de los guionistas de una serie que –a juzgar por lo que se lleva visto hasta ahora en los Estados Unidos, donde ya hay 14 capítulos emitidos– comienza contundente (a no perderse el tanque que homenajea a Estados alterados en el piloto), pierde algo de aire y luego empezará a encontrar el tono y a ir enunciando misterios y preguntas. Cuyas respuestas se tomarán su tiempo en responderse. Porque, como bien sabe Abrams, no hay respuesta que esté a la altura de la mejor de las preguntas. Y de esas certezas es que están construidos los mejores momentos de sus delirantes aventuras paranoicas.
Fringe comienza a exhibirse este martes a las 22, por la señal de cable Warner Channel.